Ucayali bajo el agua: crónica visual de las inundaciones en Pucallpa

El río Ucayali se desbordó y con él la vida de miles. En Pucallpa, el agua no solo inundó casas y chacras: expuso una Amazonía frágil, olvidada y sin prevención. Cada crecida repite la misma herida.

Las recientes inundaciones en Pucallpa mostraron la vulnerabilidad de la Amazonía ante fenómenos extremos. El desborde del río Ucayali afectó a 4,135 personas y 2,186 familias en Coronel Portillo. El nivel del río llegó a 147.21 m.s.n.m., sobrepasando el umbral crítico y anegando distritos como Callería, Manantay y Yarinacocha, donde se perdieron viviendas, cultivos e infraestructura básica.

En Callería se reportaron más de 1,100 hectáreas agrícolas dañadas. Gumercindo Piña, agricultor de 79 años, contó: “La creciente se llevó mi chacra. Perdí más de 20 años de trabajo”. Diez de once postas médicas quedaron inoperativas y familias denunciaron la tardanza de la ayuda. En Yarinacocha, 737 familias resultaron afectadas, con 812 hectáreas dañadas y 600 viviendas inhabitables; la comuna distribuyó 12.6 toneladas de alimentos. En Manantay, más de 600 hectáreas agrícolas y 300 familias fueron devastadas, mientras dragados privados no fiscalizados habrían agravado el impacto.

El Gobierno Regional reubicó a 90 familias en el estadio Aliardo Soria con apoyo alimentario, mientras Hombro a Hombro y Cáritas atendieron a más de 1,200 familias. Aunque el SENAMHI descarta nuevos desbordes, la emergencia reveló que el problema no solo es hídrico: la falta de prevención y planificación multiplica los daños cada temporada de lluvias.

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