ABSTRACTION

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 Hoy al repasar el resultado de esta serie de fotografías y luego de haberlas tomado, organizado, revisado y trabajado en el laboratorio de photo shop, la primera impresión que sentí era de asombro y a medida que seguía viéndolas, sobre todo en su conjunto, surgieron dos preguntas de manera clara en mi cabeza: ¿es anormal lo que he venido fotografiando? o ¿por el contrario he venido retratando la normalidad?

La motivación para realizar esta serie era primordialmente, creo que ingenuamente, mostrar cómo la sociedad cada vez más nos concentra en este “demiurgo” contemporáneo luminiscente e hipnótico de la pantalla creando escenas cotidianas fuera de lo común. Reitero, la primera intención era mostrar como algo extraño a esas personas ensimismadas y ausentes mientras estaban rodeadas por una realidad inmensa llena de otras cosas y acontecimientos que pasaban desapercibidas por su obstinación e incapacidad de levantar la vista y reconocerse en un mundo real y tangible. A medida que fue avanzando el trabajo a lo largo de estos dos últimos años cada día se iba haciendo más fuerte la certeza de que eso que yo percibía como anormalidad era la normalidad.

Me vi reflejado en todos ellos cuando también yo he sido incapaz de conectarme al afuera, a pesar de estar intentándolo desde hace ya algunos años y eso me asustó y me lleva a convencerme aún más de mi principio de marginalidad, pero eso es otra historia.

Es una nueva realidad que se impone, una nueva forma de “estar” y “ver” el mundo, y adaptarse a esto es algo que requiere grandes esfuerzos

 Vale la pena recordar las palabras de Walter Benjamin en Infancia en Berlín hacia 1900 cuando hablaba del teléfono:

 “…No había nada que suavizara la autoridad inquietante con la que me asaltaba. Impotente, sentía cómo me arrebataba el conocimiento del tiempo, deber y propósito, cómo aniquilaba mis propios pensamientos, y al igual que el médium obedece a la voz que se apodera de él desde el más allá, me rendía a lo primero que se me proponía por teléfono.”

Casi 100 años después de estas profundas reflexiones el paisaje humano en la vida cotidiana exterior y, desafortunadamente también interior, continúa pareciéndose a esa situación descrita por Benjamin.

No quiero generalizar ni entrar en juicios de valor, dentro de este mundo existen personas que compaginan muy bien esta nueva “realidad” con la verdadera realidad (pero cada día son más vecinas de la minoría que de la mayoría). Este trabajo ha seguido las normas de una reportería sin trucos ni montajes, ni puestas en escena; responde a un formato de crónica cotidiana en este mundo de personas que te “acompañan” sin estar.

 

 

ABSTRACTION by vladimir Dacol

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